Historias de Gente Real

Las luchas y las necesidades de los clientes de IFR están en el centro de nuestro trabajo. Sus historias muestran su capacidad de recuperación y la contribución de IFR para su salud y bienestar. A pesar de que hemos cambiado los nombres para proteger la privacidad de nuestros clientes, los invitamos a compartir sus historias.

Rompiendo Barreras

Como administrador de casos para La Cultura Cura, Oneida trabaja con jóvenes que se enfrentan a desafíos emocionales, socioeconómicos e institucionales. Debido a que muchos de los clientes de La Cultura Cura son inmigrantes, la lucha de día a día que ellos y sus familias enfrentan parece ser interminable. José es un joven de 16 años de edad de América Central. Confrontados regularmente con numerosos actos de violencia en su país de origen, José y su familia vinieron a los Estados Unidos para escapar esas condiciones. Por mucho que la familia de José ha tratado de escapar de la violencia de su ciudad natal, los restos de este pasado continuaron siguiéndolos. Su familia era de bajos ingresos y enfrentaban barreras de idioma y culturales. Empleo y el alojamiento eran extremadamente difíciles de obtener. A pesar del deseo de José de sacar buenas notas en la escuela, él se le dificultaba. Después de estar implicado injustamente en una altercación y de ser mandado a la detención juvenil, José vino a Instituto.

Oneida se reunió con José y su familia varias veces a la semana durante casi un año. Ella explica: “Es importante trabajar con toda la familia, no sólo con los jóvenes. Las luchas que enfrentan en el mundo exterior casi siempre tienen un impacto en el hogar, y viceversa. “Antes de venir a Instituto, José era extremadamente introvertido y raramente hablaba con los demás. Cuando conoció a Oneida, se sentía incómodo al hablar de su situación. Atrapados entre los miedos de su pasado y la incertidumbre de su futuro, José se resistía a confiar en alguien. Con el tiempo, José comenzó a sentirse cómodo con ella, reconociendo su dedicación constante y el interés de su bienestar. Poco a poco, confianza en sí mismo de José creció. Él comenzó a hacer esfuerzos para comunicarse más con los demás, y comenzó a desarrollar amistades con otros. Algunos de los nuevos amigos de José le ayudaron con clases difíciles, y cuando no podían ayudar, se encontró con la confianza de pedirles ayuda a sus maestros . Con el tiempo, el apoyo Oneida ayudó a José a sanar de las heridas incapacitantes de su pasado. Hoy, él es cada vez más independiente y se siente capaz, y puede abogar por sí mismo. Lo más importante es que Jose ahora sabe que no está solo, sino que es capaz de pedir ayuda cuando la necesita y sabe dónde conseguirla. Como Oneida señala: “A veces el mejor regalo que podemos darle a los jóvenes es ayudarlos a derribar las barreras que los discapacitan”.

– Oneida Romero La Cultura Cura

Suscríbete a nuestro boletín de noticias